Te escucho venir.
El inicio -casi imperceptible, una sombra- de la más pequeña duda es suficiente para despertar tu olfato. Tu apetito voraz, tu movimiento a la velocidad del pensamiento. De mi pensamiento.
No percibo la sombra aún, pero me doy cuenta que de que algo está comenzando porque tú estás ahí. En un rincón, detrás de mí, viéndome con esos ojos negros brillantísimos de puras ganas, de anticipación deliciosa. La sonrisa de diablo.
Intento. quedarme. quietecita.
Peroaúnasíteacercas.
Te acercas para olfatear, con gusto, esa revolución silenciosa que está comenzando adentro, muy adentro... en la parte más oscura de mí está encendiéndose una lucecita roja.
Tintileando.
Tintileando.
Tintileando más conforme te acercas.
No te quiero, pero no me quiero mover.
Siento tu respiración en mi cuello.
No me muerdas.
Tu brazo izquierdo rodea mi cintura.
No me rompas.
Tus dedos fijos en mi barbilla.
No me rasguñes.
Escucho tus dientes crujir, tus labios presionándose uno contra el otro. Un gran suspiro.
Te quiero absolutamente.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
1 baticomentarios:
Muy bueno Lela!
Tienes un estilo muy particular, muy tuyo... muy lelo :-)
Post a Comment