Querido:
Esta atentísima carta es para anunciarte que ya estoy harta y que no aguanto un día más de esto. Que a pesar de que te quiero, que me
gustas mucho y todo lo demás, por mi propio bien, este debe ser nuestro final.
Desde ese primer beso, invades todos mis pensamientos y no me puedo concentrar, hago las cosas a medias, me he alejado de mi familia y mis
amigos ya no quieren escucharme hablar de ti, ni una sílaba más. Ni siquiera por las noches estoy tranquila, no consigo dormir. Los pocos sueños que tengo son sobre ti, y despierto adolorida, porque incluso en fantasía me tienes tensa siempre, siempre ando aferrándome
a ti.
Cuando releo tus cartas, para no extrañarte tanto, siento esa particular sensación en el estómago que experimentan los enamorados; pero tantas mariposas en mi pequeño vientre me tienen asqueada ya, y cuando pienso en ti o veo esa foto que tanto me gusta, las mariposas
revolotean y me dan ganas de vomitar.
Como ves, estoy distraída, adolorida y con nauseas, así que me despido, no me busques ya. Quiero algo más tranquilo, que no me enferme tanto, y que me cure un poquito más.
Monday, January 04, 2010
The monsters are buried down deep inside
Saturday, October 31, 2009
On n'aime que ce qu'on ne possède pas tout entier
Thursday, September 10, 2009
Saturday, September 05, 2009
Tántalo
Monday, July 06, 2009
We will grieve not
Sunday, June 28, 2009
www.mihistoriaverdadera.com
Thursday, June 18, 2009
Fantasía
Había una vez una mujer que estaba embarazada y estaba muy, muy, muy feliz. Todos los días salía a caminar y se topaba con otras mamás que sacaban a pasear a sus bebés y los bebés le sonreían. Y se sentaba en las bancas del parque y sentía que los pajaritos cantaban a su alrededor y que las flores se volvían más bonitas y el cielo se ponía azul y era todo por ella. Por su bebé.
Con los meses, mientras su panza crecía, las cosas se volvían cada vez más fantasiosas y menos parecidas a la realidad. Todas las personas que se acercaban a ella sonreían y si hablaban parecía que estaban cantando y cuando alguien venía hacia ella parecía que lo hacía bailando.
-Esto no es normal – dijo la mujer, al noveno mes de embarazo, cuando el doctor, mediante una coreografía que parecía sacada de un musical de Broadway, le indicaba que su bebé nacería la siguiente semana, en viernes.
Las cosas se pusieron tan locas cuando la mamá dio a luz, que decidió nombrar a la bebé Fantasía, convencida de que no importaba lo ridículo del nombre porque todo lo que estaba ocurriendo era una especie de sueño. Seguramente había muerto dando a luz y esto era el cielo o algo así. Una fantasía prolongada.
La mamá enloquecida se dejó llevar por la forma en que todos se comportaban hacia la bebé y hacia ella. La vestía de rosa y le ponía moños y su cuarto era un castillitos y todo esto combinaba perfecto con el mundo que rodeaba a Fantasía, una niña que más que niña parecía una muñeca.
Cuando Fantasía cumplió 16 años, tal y como tenía que suceder, su madre murió, víctima de un terrible incendio. –Fue el fuego de un dragón, que venía para robarte.- fueron las últimas palabras de la madre de Fantasía, quien quedó huérfana y pobre, pues todo lo que tenía se había quemado en el incendio.
Fantasía tuvo que ir a vivir a un orfanato horrible y asistir a escuelas públicas, y con el tiempo todo comenzó a perder los tonos de rosa y a ganar gris. Y era ridículo que Fantasía se llamara así.
Un día en la escuela, Fantasía conoció a un niño, dos años mayor que ella. También tenía un nombre raro y eso le hizo sentir confianza en él.
-Hola me llamo Normal-
Fantasía sonrió aunque no sabía bien por qué. Había algo en Fantasía que hacía sentir muy bien a Normal, algo que le traía una sensación del pasado, que creyó que había desaparecido por completo. Así que Normal cortejó a Fantasía por años, la llenó de atenciones, era increíblemente detallista, la trataba justo como Fantasía estaba acostumbrada a que la trataran. Era un pequeño recordatorio de lo que su vida había sido. Y cuando Fantasía aceptó casarse con Normal, las cosas se volvieron diferentes. Normales.
Y cuando Fantasía se embarazó recordó por momentos lo que había sido su infancia, algunas veces los bebés le sonreían al verla pasar y otras veces las cosas eran comunes, nada especial pasaba en la vida de Fantasía. Y luego tuvo otro hijo y de Fantasía quedaba poco y quedaba poca fantasía en su vidita.
Un dragón había soplado fuego sobre ellos.